Un disco perfecto.
Ha llovido lo suyo desde la publicación del que quizás sea el álbum más conocido de esta famosa banda. Desde siempre este ha pasado a ser uno de mis clásicos de referencia para llevar en el coche, mientras pedaleo o camino. Y es que se trata de una colección de temazos pop-rock con ingredientes folk que, uno tras otro, no hacen más que confirmar la admiración a mostrar por un lógico éxito de ventas de una época en la que el panorama musical era bien distinto (y mucho menos insoportable, por cierto). Y confieso que no suelo escuchar apenas "Losing my Religion", enorme hit demasiado pinchado en su momento hasta el hastío. En cambio, considero joyas a escuchar varias veces seguidas canciones tales como "Texarkana" (enorme bajo), "Near Wild Heaven" o "Belong". Sí, es un disco comercial, aunque se permitieron el lujo de incluir piezas instrumentales como "Endgame". Otra joya me resulta "Half a World Away", claramente un tema carismático debido a su brillante instrumentación. Once grandes canciones, entre las que quizás la extraña "Radio Song", curioso arranque del álbum, pueda descolocar en un primer instante. Si no has ido más allá de las archiconocidas "Losing my Religion" y "Shiny Happy People", te recomiendo que te hagas con el resto de los temas. No te vas a arrepentir.

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